* * * Servicio Informativo "alai-amlatina" * * *
Basura tóxica transgénica para el Tercer Mundo
Marlon Carrión C.
En calidad de ayuda, donados para palear el hambre de los más
necesitados de América Latina, entre ellos los indígenas
y campesinos de Bolivia, están llegando alimentos genéticamente
modificados, de absoluta prohibición en Estados Unidos, Europa,
Japón y otros países del mundo, por su alta peligrosidad
para los humanos.
Se trata de alimentos con componentes de maíz Starlink, cuya
producción, distribución y consumo fue prohibido en los países
desarrollados a fines de julio del 2001.
Este regalo tóxico fue denunciado hace pocos días por
el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo, FOBOMADE, quien en
cooperación con la organización internacional Amigos de la
Tierra envió una muestra de la donación de USAID al laboratorio
independiente Genetic ID de Iowa, Estados Unidos, quien alertó sobre
los componentes de dichos alimentos.
La donación estadounidense también contenía otros
tipos de maíz genéticamente modificados como el Roundup Ready
y BtXtra, los dos producidos por la Compañía Monsanto y que
no cuentan con la aprobación de la Unión Europea para ser
comercializados en su territorio, por considerarlos no aptos para el consumo
humano.
La basura tóxica donada como ayuda humanitaria para madres, niños
y ancianos, campesinos e indígenas del altiplano andino, ya había
sido rechazada por la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense
(EPA). Este organismo informó que en cada célula del maíz
Starlink existe una proteína modificada que contiene características
de alergénicos conocidos. Los posibles efectos del consumo del Starlink
son nauseas y reacciones alérgicas graves, seguido de un estado
de coma y luego, en algunos casos, daño cerebral, falla renal y
la muerte.
Originalmente este tipo de maíz transgénico se lo encontró
en "tacos" elaborados por la multinacional Kraft en Estados Unidos. Tras
los estudios y la orden de suspensión del uso de dicho maíz,
no se supo qué se hizo con miles de toneladas de ese transgénico.
La EPA asegura que ningún nivel de Starlink es seguro para el consumo
humano. Con ello se desvirtúa aquello de que "apenas tiene una pequeña
parte de maíz Starlink".
Pero Bolivia no es el único destino de la "ayuda tóxica
transgénica" en América Latina. Guatemala ya recibió
este tipo de bondad. En un análisis realizado por el grupo Madre
Selva que trabaja temas de seguridad alimentaria en dicho país,
en los productos alimenticios donados por el Programa Mundial de Alimentos
se encontró la existencia de tres variedades de maíz transgénico,
ninguno de los cuales tiene la aprobación para el consumo humano
en la Unión Europea. Estos tres tipos de maíz son: Liberty
Link, producido por Aventis y Monsanto; BtXtra y Roundup Ready.
En este caso, el PMA señaló que su política es
no aceptar ayuda con productos no aptos para el consumo humano. Organismos
civiles dicen que esta aseveración significa que el PMA no mantiene
un estricto control de la ayuda que recibe y que luego entrega a los necesitados.
Además dicho programa no tiene una política oficial respecto
a los transgénicos.
En Nicaragua las cosas no son distintas a Bolivia y Guatemala, en todo
caso, son agravadas. En todas las muestras analizadas de productos llegados
a través de los programas de ayuda alimentaria, se encontró
la presencia de transgénicos, especialmente en la ayuda destinada
a madres embarazadas y niños preescolares.
Nicaragua también ha recibido donaciones de semillas transgénicas
procedentes de Alemania y harina de maíz y soja donada por USAID.
Esta harina estaba elaborada con maíz Roundup Ready de la Monsanto.
Lucía Gallardo de Acción Ecológica de Ecuador,
dijo que "Es necesario rechazar la utilización de alimentos transgénicos
en los Programas de Ayuda Alimentaria y exigir que la FAO y los respectivos
gobiernos se comprometan a retirar tales alimentos de América Latina".
Activistas ecológicos y grupos de la sociedad civil han pedido
también que se prohiba la introducción se semillas transgénicas
en los centros de origen y diversificación de alimentos, por los
graves riesgos que esto representaría para la soberanía alimentaria.
Finalmente, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Por qué se
envían productos transgénicos a América Latina, Africa
y Asia? ¿Qué intereses económicos hay de por medio?
¿Qué intereses étnicos hay en este tráfico
de transgénicos? ¿Hay alguna posibilidad de detener esta
"ayuda"? ¿Estamos en condiciones de crear y alimentar un banco de
semillas nativas, en pos de la seguridad y soberanía alimentaria
de nuestros pueblos?